• Alteraciones de la excitabilidad sexual

    Se define como la incapacidad persistente o recurrente para llevar a cabo o mantener una excitación sexual suficiente, dando lugar a distrés personal (angustia, frustración, ansiedad). Puede ser expresada como una falta de excitación subjetiva o una falta de lubrificación vaginal u otras respuestas físicas. Se presenta aproximadamente en el 20% de las mujeres, pudiendo alcanzar el 45% después de la menopausia.

    La falta de excitabilidad puede tener su origen en el cerebro, en la zona genital o en las zonas no genitales (pezones, secreción salivar, vasodilatación de la piel).

    La excitabilidad a nivel mental puede ser activada biológicamente por los andrógenos y psicológicamente por factores motivacionales como la necesidad de intimidad y afectividad (amor, ternura, atención, etc.).

    Con la excitabilidad sexual la mayoría de mujeres producen una secreción vaginal. Determinados neurotransmisores como el péptido vasointestinal (VIP) y el óxido nítrico (ON) favorecen la entrada de sangre en el clítoris y en el vestíbulo vulvar.

    En relación con el descenso de los estrógenos en la post-menopausia se produce una disminución de la lubrificación vaginal.

    El diagnóstico debe basarse en una historia clínica y exploración física detalladas. En base a los datos obtenidos, puede indicarse un estudio hormonal, fundamentalmente en aquellos casos de amenorrea secundaria, puerperio y menopausia. También deben detectarse problemas del suelo pelviano como son la hipo o hipertonía de los músculos. El pH vaginal es un buen indicador de los niveles de estrógenos. Determinadas alteraciones vasculares y sus factores de riesgo (tabaco, hipercolesterolemia, ateroesclerosis, hipertensión, diabetes) pueden afectar al aporte de sangre a los genitales. Igualmente fundamental es la valoración psicológica.

    El tratamiento debe basarse en la sustitución hormonal con estrógenos y andrógenos por vía general o tópica cuando se precise. Determinados lubricantes oleosos o acuosos pueden estar indicados para favorecer la lubrificación. En aquellos casos en los que existe una disminución o un aumento del tono muscular del suelo pelviano deben aconsejarse determinados ejercicios para fortalecer la musculatura.

    En ocasiones, pueden indicarse los tratamientos que se utilizan para mejorar la erección en el hombre (sildenafilo, vardenafilo, tadalafilo) por su efecto vasodilatador y favorecedor de la llegada de sangre a los genitales, así como la utilización de un mecanismo de vacío que, aplicado en el clítoris, consigue un efecto parecido.