• Alteraciones del deseo sexual

    Conocido también como deseo sexual hipoactivo es el que se presenta con mayor frecuencia y se define como la deficiencia o ausencia persistente o recurrente de pensamientos o fantasías sexuales y/o deseo o receptividad para la actividad sexual, siendo la causa de distrés personal (angustia, frustración, ansiedad). La forma más severa viene dada por la aversión fóbica persistente o recurrente al contacto sexual.

    Es la disfunción sexual mas frecuente en la mujer, llegando a una incidencia del 33% entre los 18 y 59 años y hasta el 45% en la menopausia.

    El deseo sexual tiene su raíz en el rinencéfalo y en la región límbica del cerebro, altamente dependientes de las hormonas (andrógenos, estrógenos) y modulado por diferentes estados mentales como el estado de ánimo y la depresión. Factores motivacionales, afectivos y cognitivos son fundamentales para una adecuada dirección del deseo sexual.

    Las alteraciones del deseo sexual tienen diferentes orígenes, tanto biológicos como afectivo-motivacionales (relación de pareja) y cognitivos.

    A continuación se refieren las causas biológicas más frecuentes

    Endocrinas

    • Hipoestrogenismo
    • Hipoandrogenismo
    • Hiperprolactinemia
    • Hipotiroidismo


    Trastornos afectivos

    • Depresión
    • Ansiedad y / o fobia


    Trastornos neurovegetativos

    • Hot flashes
    • Insomnio


    Fármacos y tóxicos

    • Alcohol y drogas
    • Antidepresivos
    • Antiandrógenos
    • Levosulpiride

    El diagnóstico se basa en una detallada historia clínica y exploración física.

    De acuerdo a los datos obtenidos, puede realizarse una evaluación hormonal (Testosterona total y libre, DHEAS, estradiol, SHBG, FSH, TSH) y psicológica.

    Debido a la gran cantidad de factores que participan en el deseo sexual, el tratamiento presenta bastantes dificultades. Cuando existen alteraciones hormonales, puede indicarse un tratamiento sustitutivo con testosterona o estrógenos, o bien con hipoprolectamiantes y tiroxina en casos de hiperprolactinemia e hipotiroidismo. Si existen factores tóxicos o fármacos, estos deberán ser suprimidos o, de ser posible, sustituidos.

    La psicoterapia y la educación sexual serán aconsejables en la mayoría de casos.

    Si los trastornos del deseo sexual son la consecuencia de otros trastornos sexuales (excitabilidad, orgasmo, dolor coital), estos deberán ser oportunamente valorados y tratados.