• Astenozoospermia (bajo porcentaje de espermatozoides móviles) y Teratozoospermia (bajo porcentaje de espermatozoides de forma normal)

    Las alteraciones de la movilidad y la forma de los espermatozoides generalmente son de origen desconocido y no tienen tratamiento específico, a pesar de que en ocasiones pueden ensayarse tratamientos antioxidantes como la vitaminas C y E. Siempre que sea posible, debe estudiarse la presencia de una serie de factores que pueden ser la causa desencadenante o contribuir de manera negativa en la calidad de los espermatozoides. Estos factores son los siguientes:

    Varicocele

    Se trata de la dilatación de las venas que salen fundamentalmente del testículo izquierdo, debido a la ausencia o a un fallo de las válvulas (compuertas) que evitan que una vez sale la sangre del testículo en dirección ascendente por la vena espermática que desemboca a nivel de la vena del riñón, aquella no vuelva a bajar hacia el testículo. Cuando esto sucede produce una dilatación de todo el plexo de venas testiculares pudiendo dar lugar, entre otras, a un aumento de la temperatura del testículo, a una falta de oxigenación de la glándula y a procesos obstructivos por compresión del inicio de la vía seminal. Además, elementos de deshecho procedentes del riñón o de la glándula suprarrenal pueden alcanzar el testículo y actuar como tóxicos. Estos efectos son los que condicionan el descenso de la producción y/o calidad de los espermatozoides.

    El varicocele se puede detectar durante la exploración física del testículo o mediante un estudio Doppler donde se evidencia el reflujo de retorno de sangre hacia el testículo.

    El tratamiento consiste en ligar las venas del testículo a nivel de la ingle (varicocelectomía) bajo anestesia local y de forma ambulatoria.

    Infección de la vía seminal

    La presencia de gérmenes en el semen, procedentes generalmente de la próstata pueden dar lugar a procesos inflamatorios que obstruyan la vía seminal a cualquier nivel. También pueden adherirse a los espermatozoides afectando a su movilidad o a la capacidad fecundante. Los microorganismos pueden favorecer la producción de anticuerpos antiespermáticos con toda una serie de efectos perjudiciales que se comentan en el siguiente apartado. Ante la sospecha de infección de la vía seminal debe realizarse un cultivo de la orina emitida antes de la eyaculación y del semen. En ocasiones puede estar indicado realizar una expresión de la glándula prostática mediante el tacto rectal para favorecer que sus secreciones pasen a la uretra saliendo directamente a través del meato o bien pueden ser arrastradas por la orina. La secreción prostática y la orina post-masaje prostático son analizadas para identificar gérmenes y otras células como son los leucocitos (células inflamatorias). Pueden haber alteraciones de la próstata u otros componentes de la vía seminal que favorezcan la infección y pueden ser detectadas mediante la práctica de una ecografía.

    Anticuerpos antiespermáticos

    Ante diferentes circunstancias que suponen una alteración del testículo o la vía seminal, el organismo reacciona produciendo unos elementos  denominados anticuerpos que actúan contra los espermatozoides. Ejemplos de ello son la obstrucción de la vía seminal con la salida de espermatozoides fuera de la misma y la inflamación (orquitis) o tumor del testículo. Los anticuerpos pueden alterar el plasma seminal (líquido que acompaña a los espermatozoides), así como la movilidad o la capacidad fecundante de los espermatozoides. No existen tratamientos contra los anticuerpos, a pesar de que en ocasiones pueden ensayarse los corticoesteroides.

    Cuando las alteraciones espermáticas son importantes debe considerarse la posibilidad de proceder a técnicas de reproducción asistida. La metodología de  preparación del semen para aplicar estas técnicas permite en parte la separación de los anticuerpos antiespermáticos.