• Estudio de la disfunción sexual femenina

    El estudio debe iniciarse con una detallada historia clínica donde se deben tener en cuenta todas las características de la alteración sexual (fecha de inicio, circunstancias acompañantes, otras alteraciones de la función sexual, etc.), enfermedades (diabetes, depresión, anemia, insuficiencia renal, enfermedades o lesiones neurológicas, alteraciones hormonales y vasculares, etc.) y tratamientos médicos (antidepresivos, etc.) o quirúrgicos (histerectomía, Laminectomía, bypass vascular, etc.) que puedan alterar la función sexual femenina, datos sobre las primeras experiencias sexuales, factores relacionados con la pareja ( tipo de relación, disfunciones sexuales, actividad sexual, etc.), factores sociales y psicológicos, así como el grado de afectación por el problema y disponibilidad frente a posibles estudios diagnósticos y tratamientos.

    La exploración física puede evidenciar determinados problemas que interfieren con la función sexual como alteraciones de los genitales, infecciones, etc.

    Después de la primera entrevista y de la posible detección de problemas, es aconsejable profundizar en los aspectos psicológicos, por su gran influencia en la función sexual femenina, así como la educación sexual de la paciente y su pareja.

    En una gran mayoría de casos, deberá aconsejarse un estudio analítico general y hormonal (andrógenos ováricos y adrenales, estrógenos, FSH, LH, etc.), así como determinados estudios vasculares (fotopletismografía, Doppler, etc.) y neurológicos.