• Herpes genital


    Microorganismo responsable
    : Herpes simple (HSV) tipo 1 y 2 (el más frecuente).

    Vía de contagio: genital, anal, oral. Posibilidades de contagio: Es más frecuente la transmisión de hombre a mujer que al revés. El HSV-1 y el HSV-2 pueden encontrarse en las úlceras causadas por los virus y ser liberados por las mismas, pero entre brote y brote los virus también pueden ser liberados por la piel que no parece afectada o que no tiene úlceras. Por lo general, una persona solo puede infectarse con el HSV-2 durante el contacto sexual con alguien que tiene una infección por HSV-2 genital. La transmisión puede darse a partir de una pareja sexual infectada que no tiene una úlcera visible y que no sepa que está infectada. El herpes puede contribuir a la propagación del VIH, el virus que causa el SIDA. El herpes puede hacer que las personas se vuelvan más susceptibles a la infección por VIH y puede hacer que las personas infectadas por el VIH sean más infecciosas.

    Periodo de incubación: 2 semanas.

    Síntomas: lesiones en forma de ampolla o ampollas en los genitales o el recto o alrededor de los mismos. Las ampollas se rompen y dejan úlceras dolorosas (llagas) que pueden tardar de dos a cuatro semanas en curarse la primera vez que se presentan. Típicamente, puede presentarse otro brote semanas o meses después del primero, pero casi siempre es menos intenso y de más corta duración. A pesar de que la infección puede permanecer en forma indefinida en el organismo, la cantidad de brotes tiende a disminuir a medida que pasan los años. Puede haber síntomas sistémicos como fiebre, malestar, dolor generalizado (mialgia), pérdida de apetito. No obstante, en la mayoría de ocasiones no se presentan signos ni síntomas clínicos.

    Prevención: abstinencia sexual. Práctica monogámica con persona no infectada. Utilización de preservativo durante toda la actividad sexual con personas sospechosas de poder estar infectadas. No obstante, debido a que es posible que el condón no pueda cubrir todas las áreas infectadas, ni siquiera el uso correcto y habitual de los condones de látex puede garantizar la protección contra el herpes genital.

    Diagnóstico: Exploración física. Estudio de laboratorio de muestras procedentes de las úlceras. Serología sanguínea.

    Tratamiento: Debe tratarse a la persona afectada y a las que hayan podido tener relaciones sexuales con ella. No existe un tratamiento que pueda curar el herpes, pero los medicamentos antivirales pueden acortar y prevenir los brotes durante el tiempo que la persona tome los medicamentos. Adicionalmente, la terapia supresiva diaria contra el herpes sintomático puede reducir la posibilidad de transmisión a las parejas sexuales de las personas infectadas.