• Me practicaron una vasectomía y deseo tener otro hijo… ¿cirugía para volver a unir el conducto deferente o fertilización in vitro?

    Este es un dilema al que se enfrentan muchas parejas en las que se practicó una vasectomía en el varón. A pesar de que el hombre que se realiza una vasectomía debe estar totalmente convencido de que no quiere tener más hijos, determinadas circunstancias de la vida como el cambio de pareja o la muerte de hijos, pueden hacer plantear la necesidad de recuperar la fertilidad. Esto se puede conseguirse mediante dos métodos: la cirugía para volver a unir el conducto deferente (vasovasostomía) o la fertilización in vitro (FIV) con espermatozoides obtenidos del testículo.

    La vasovasostomía es una cirugía que se realiza bajo anestesia local con la ayuda del microscopio operatorio, dado que el diámetro del conducto deferente oscila entre 0.3 y 0.5 mm. La duración del procedimiento es de 1 – 1.5 horas y el paciente puede irse a casa el mismo día o al día siguiente. En manos de un microcirujano experto es una cirugía muy reglada y con infrecuentes complicaciones. Al mes de la cirugía ya pueden observarse espermatozoides en el semen que aumentan progresivamente en número y calidad.

    En ocasiones, puede no observarse la presencia de espermatozoides durante la cirugía o en los análisis de semen que se realizan posteriormente. Esto puede ser debido a que, como consecuencia de determinadas maneras de practicar la vasectomía, puede producirse una gran dilatación del conducto que transporta a los espermatozoides (vía seminal) por encima del lugar donde se secciona el conducto deferente. El principio de la vía seminal esta formado por el epidídimo, constituido por un tubo de 300 micras de diámetro y una longitud de 5-7 metros altamente enrollado en un espacio de 6-8 cm. Este tubo tan fino puede irse dilatando progresivamente hasta estallar, lo que provocará una nueva obstrucción de la vía. Por este motivo, a pesar de realizar un buen empalme del conducto deferente, los espermatozoides no pasarán debido a la obstrucción del segmento previo. Ante esta infrecuente circunstancia, también puede realizarse en un segundo tiempo el empalme entre el epidídimo y el conducto deferente (epididimovasostomía).

    En líneas generales, con la vasovasostomía se consigue que aparezcan espermatozoides en el semen en más del 90% de los casos y los embarazos oscilan entre el 50 y el 70% dependiendo de varios factores entre los que se incluye la capacidad fértil de la pareja.

    Como conclusión, la vasovasostomía es un procedimiento muy sencillo para el cirujano experto en este campo, que se realiza con anestesia local y de forma ambulatoria, siendo muy bien tolerada por el paciente y que permite que aparezcan espermatozoides en el semen en un tiempo muy corto. Además, la mujer no tiene que ser sometida a ningún procedimiento, lo que debe valorarse en aquellas mujeres, generalmente jóvenes y sin hijos previos, pudiéndose conseguir uno o más embarazos de forma natural.

    Si se consigue que hayan espermatozoides en el semen, pero estos son escasos o de mala calidad, siempre es posible recurrir a la técnica de FIV utilizando los espermatozoides del semen y sin tener que intervenir nuevamente al varón.

    La otra posibilidad para recuperar la fertilidad después de la práctica de una vasectomía es la FIV con espermatozoides obtenidos generalmente del testículo. Ello comporta una mínima cirugía en el varón con anestesia local y de forma ambulatoria el mismo día en el que se obtienen los óvulos de la pareja. El procedimiento se inicia con la estimulación hormonal de la ovulación. Se controla mediante ecografía y análisis de sangre el desarrollo de los folículos en cuyo interior se alojan los óvulos que son aspirados. En el laboratorio se incuban los espermatozoides con los óvulos (FIV clásica) o se inyecta un espermatozoide en el interior de cada óvulo (inyección espermática intracitoplasmática/ ICSI). Los óvulos fertilizados (embriones) son transferidos mediante una cánula en el interior del útero.

    El resultado de las técnicas de FIV es del 30-50% por intento en términos de gestación a término. Por lo tanto, esta metodología comporta actuar tanto en el hombre como en la mujer, teniendo en cuenta que, si no se consigue la gestación, deberá procederse de la misma manera hasta lograr el embarazo.

    El conocimiento real de estas posibilidades es fundamental, dado que en ocasiones y en determinados centros donde no cuentan con andrólogos que puedan realizar la técnica de la vasovasostomía, puede obviarse ofrecer una información adecuada y objetiva. Corresponde a la pareja bien informada la toma de decisión sobre utilizar uno u otro procedimiento.