¿Cómo funciona la erección?

La erección es una función muy compleja ya que depende de diferentes mecanismos localizados a diferentes niveles. De manera simple se puede decir que la erección se inicia a partir de un estímulo sexual (visual, auditivo, olfatorio, pensamiento, etc.) que estimula en el cerebro la liberación de los denominados neurotransmisores que favorecen que se transmitan unas órdenes que viajan por la médula espinal hasta el pene, donde se liberan otros neurotransmisores (óxido nítrico) que favorecen la dilatación de las arterias del pene y la entrada de sangre en el órgano (cuerpos cavernosos), dando lugar a la erección.

 El inicio de la erección también depende de la testosterona que es una hormona que se produce fundamentalmente en los testículos y juega un papel importante en el deseo sexual.

 Después de la eyaculación o cuando cede el estímulo sexual, otros neurotransmisores como la noradrenalina favorecen la salida de sangre del pene y la recuperación del estado de flacidez.

 Por lo tanto, en la erección intervienen diferentes partes del cerebro, hormonas (testosterona), los nervios que transcurren por la médula espinal, y los vasos sanguíneos y estructuras del pene (cuerpos cavernosos).

¿Cómo se estudia la disfunción eréctil?

El estudio de la disfunción eréctil se inicia con una historia clínica detallada y una exploración física donde ya se pueden detectar factores psicógenos y / o orgánicos responsables del problema. Si hace tiempo que no se ha realizado un análisis general de sangre, será conveniente hacerlo, determinando también la testosterona.

 Dependiendo de los datos obtenidos a partir de la historia clínica, exploración física y analítica, puede ya plantearse un tratamiento o proceder a otros estudios como la valoración psicológica o un estudio Eco-Doppler del pene para valorar la entrada y salida de sangre del órgano. Este último estudio debe realizarse con una buena vasodilatación del pene, lo que se consigue inyectando un fármaco (Prostaglandina E1) con una aguja muy fina en el interior del cuerpo cavernoso.

¿Cuáles son las causas de los trastornos de la erección?

Cualquier factor que afecte a uno o varios de los elementos que intervienen en la erección pueden ser causa de disfunción eréctil (impotencia). En líneas muy generales, nos referimos a causas orgánicas cuando se alteran los vasos, los nervios o los cuerpos cavernosos del pene y a causas psicógenas cuando el origen se halla a nivel del cerebro.

 Independientemente de que puedan existir factores psicógenos desencadenantes de la disfunción eréctil (depresión, mala relación de pareja, problemas laborales, etc.), los problemas de erección de cualquier índole pueden crear un “bloqueo” del cerebro que agrava la situación.

 Dentro de las causas orgánicas, las más frecuentes son las que afectan a los vasos sanguíneos dificultando la entrada o el mantenimiento de la sangre en el pene. Ello puede ser debido a obstrucciones (arterioesclerosis), traumatismos o lesiones de las arterias.

 Dado que el pene es como un gran vaso sanguíneo, comparte todos los factores de riesgo de la enfermedad cardiocirculatoria (colesterol alto, tabaquismo, hipertensión arterial, diabetes, obesidad). En muchas ocasiones, el estudio adecuado de la disfunción eréctil permite detectar por primera vez enfermedades tan importantes como la hipertensión arterial, la diabetes u otras enfermedades cardiovasculares. Las arterias del pene son muy pequeñas en comparación con las arterias coronarias que irrigan el corazón. Por esta razón, las arterias del pene se pueden obstruir antes de que lo hagan las arterias del corazón. Al detectar una disfunción eréctil de tipo vascular se puede prevenir una enfermedad vascular que en el futuro podría acabar afectando al corazón.

 Determinadas enfermedades, traumatismos u otras lesiones de los nervios también pueden originar disfunción eréctil. Una situación frecuente es la que tiene lugar cuando se realiza una extirpación completa de la próstata por cáncer. En estos casos es muy difícil que no se lesionen los nervios de la erección que se hallan adheridos a la próstata.

 Hay una gran cantidad de fármacos (antihipertensivos, antidepresivos, etc.), drogas y otros tóxicos que pueden afectar a la erección al actuar a diferentes niveles.

 La edad avanzada por si misma no es una causa de disfunción eréctil, no obstante, la edad comporta la posibilidad de que existan enfermedades (hipertensión arterial, arterioesclerosis, etc.) con los consiguientes tratamientos  que puedan afectar a la función eréctil.

 Hay enfermedades como La Peyronie que originan una fibrosis (endurecimiento) de las cubiertas del tejido de la erección (túnica albuguínea) que pueden dar lugar a curvaturas del pene y a disfunción eréctil.

 La disminución de la testosterona afecta mayormente al deseo sexual, pero también puede influenciar negativamente en la erección.

 Aparte de las mencionadas, existen otras enfermedades y problemas, conocidos o no, que pueden afectar a la erección.