Alteraciones del tamaño del pene

 

Tamaño del pene

Igual que otras estructuras morfológicas del cuerpo humano, la longitud y diámetro peneano puede variar de un hombre a otro, existiendo unos límites en las medidas que son las más frecuentes y pueden variar dependiendo de la raza.

En un estudio realizado en la población española, se constató que la media de la  longitud del pene en flacidez era de 8.7 cm y de 13.5 cm en erección. En cuanto a la medida media de la circunferencia peneana era de 9 cm en flacidez y 11.2 cm en erección.

Alteraciones del tamaño del pene

Se considera un micropene aquel que en flacidez tiene menos de 4 cm y en erección menos de 7 cm. Debe diferenciarse de la dismorfofobia, en la que un hombre considera que su pene es pequeño, a pesar de tener unas medidas consideradas dentro de la normalidad, lo que puede dar lugar a problemas psicológicos.

Motivos para desear mejorar el tamaño del pene

La indicación fundamental para intentar mejorar el tamaño del pene es el micropene.

En el mundo actual en el que se valoran en exceso los factores estéticos, hay hombres que, a pesar de no recibir ninguna queja por parte de sus parejas, se obsesionan con el tamaño del pene. Muchos refieren que su mayor preocupación es mostrar el pene en lugares como el gimnasio o la playa. Desean mejorar la estética del pene en flacidez, dado que, incluso los penes en el límite inferior de la normalidad, presentan un tamaño en erección que no constituye ningún problema para la actividad sexual. En la mayoría de casos, es muy difícil sacar de la cabeza del paciente este tipo de preocupación, siendo en ocasiones los psicólogos o psiquiatras los que aconsejan que el paciente se someta a la cirugía.

¿Es posible mejorar el tamaño del pene?

El pene está constituido por muchas estructuras: la uretra, los cuerpos cavernosos que contienen el tejido eréctil, arterias, venas, nervios, vasos linfáticos (fig. 1).

 Fig 1

 

Conseguir alargar todos estos elementos es prácticamente imposible, sobretodo en la edad adulta.

Existen mecanismos para traccionar el pene de forma continua durante largos periodos de tiempo (Fig. 2), pudiéndose conseguir algún grado de alargamiento, dependiendo fundamentalmente de la laxitud de las estructuras anatómicas, lo que sucede a edades tempranas.

Mayores probabilidades de éxito tiene la cirugía de alargamiento peneano (Fig. 3). Consiste en seccionar el ligamento que sostiene la parte del pene que se halla en el interior de cuerpo al hueso púbico (ligamento suspensorio del pene). Con ello se consigue adelantar el pene y la distancia conseguida depende de la extensión del ligamento. Esta cirugía puede realizarse a través de una incisión a nivel de la raíz del pene, no obstante, considerando factores estéticos, nosotros preferimos realizar la cirugía a través de una incisión a nivel del surco balano-prepucial, que es la que se practica en la cirugía de la fimosis.

 Fig 2

Fig 3

Se realiza con anestesia general o raquídea y tiene una duración de 1 a 2 horas. Puede realizarse en régimen de hospital de día o con ingreso de una noche. Generalmente es bien tolerada, requiere de 1 o 2 días de reposo y se puede reanudar la actividad sexual en aproximadamente 30 días. Con una técnica bien realizada en un paciente que sigue bien las instrucciones del médico y se somete al oportuno seguimiento, las complicaciones no suelen ser importantes. Las más frecuentes se limitan a un hematoma que se reabsorbe en poco tiempo. Las infecciones o intolerancia al injerto son excepcionales.

En cuanto al aumento de grosor del pene, se puede realizar en la misma cirugía de alargamiento, Hay cirujanos que utilizan grasa del propio paciente, no obstante, esta metodología puede precisar de procedimientos repetidos, dada la absorción de la grasa y puede dar lugar a irregularidades que no favorecen la estética del pene. Nosotros utilizamos un material uniforme que permite una regeneración dérmica, al integrarse con los tejidos circundantes.

En ocasiones, pueden estar indicados otros procedimientos para mejorar la estética peneana. Entre ellos, cabe mencionar la escrotoplastia que consiste en reducir la piel del escroto cuando existe una flacidez y exceso de la misma, y la liposucción de la grasa púbica en aquellos casos en los que el pene queda enterrado en la misma. 

La cirugía a realizar depende de las características anatómicas genitales y del deseo y expectativas del paciente, en base a una información objetiva y realista.